Jacarandá, una iniciativa por los más pobres en Guayaquil

Jacarandá es un proyecto impulsado por mujeres del Opus Dei y otras personas, en beneficio de una amplia zona pobre, urbana y rural, en Guayaquil. Jacarandá es varias iniciativas a la vez: un colegio de niñas, un centro ocupacional para la mujer y un dispensario médico.

Del Opus Dei

Desde que inició el proyecto en 1998, ya han pasado varios años y Jacarandá es ahora un árbol frondoso con ramas variadas que han ido dando sus frutos. 

El colegio de niñas vio salir en el 2006 la primera promoción de bachilleres técnicas con especialización en industria del vestido o contabilidad. Dos años después el número de egresadas asciende a sesenta bachilleres técnicas. 

Todas ellas, durante sus años de estudio en el colegio, reciben clases de microempresa, para que -si fuera el caso-, sean capaces de poner su propia microempresa. La preparación de las alumnas incluye algunas horas de prácticas en diversas empresas de Guayaquil, para que adquieran experiencia. 

En el laboratorio de computación

Algunas de las chicas, después de salir del colegio, han sido contratadas por estas empresas. Muchas de las alumnas de la especialidad de industria del vestido hacen prácticas en el taller de costura de la Fundación Profamilia, que gestiona el colegio, y algunas también han seguido trabajando allí después de egresar del colegio. Algunas ex alumnas han ingresado a la universidad. Un ejemplo de esto es Verónica, quien fue abanderada (mejor alumna) de la primera promoción y rindió examen de ingreso en la Escuela Politécnica del Litoral, la institución universitaria de más prestigio a nivel nacional y famosa por ser muy estricta en la selección de alumnos. Verónica fue aceptada con un excelente puntaje. 

Provenientes ellas mismas de familias de escasos recursos, las alumnas de Jacarandá procuran no obstante hacer labor social en el barrio de La Aurora, donde se ubica el colegio. Acuden dos veces a la semana para impartir clases de valores, recreación y manualidades y hacer teatro a los niños de la zona. También preparan a niños del vecindario para que reciban la Primera Comunión. El éxito de esta labor llevó en el 2007 a poner en marcha un proyecto de liderazgo con el objetivo de formar en valores a un grupo de alumnas que podrán en el futuro servir como formadoras de otras personas. 

Una práctica

El dispensario CEFAS, adjunto a Jacarandá atiende, diariamente, alrededor de ochenta pacientes, además de atender a las propias alumnas del colegio y a sus familias. Brinda, también, servicio de traumatología, dermatología, radiología y ecografía. Además cuenta con una farmacia atendida por un grupo de voluntarias. Los medicamentos que se recetan en el CEFAS se pueden conseguir allí a bajos precios. Como algunos pacientes no cuentan con medios para pagar las medicinas se les procura ayudar a través de remedios recibidos como donativo. En el 2007 se han organizado también charlas sobre cómo prevenir ciertas enfermedades comunes, sobre el cuidado de la salud y sobre la higiene. CEFAS cuenta también con un grupo de profesionales expertos en terapia familiar que ayudan a las alumnas y sus familias. 

El Centro Ocupacional imparte capacitación laboral a ochenta alumnas –mujeres adultas, la mayoría de ellas madres de familia y no raras veces cabezas de familia también-. El Centro –como el colegio- ha ampliado sus instalaciones con la apertura de un aula de computación, nuevos talleres de costura y un aula de cocina -con toda la dotación necesaria-, donde se dictan clases a numerosos grupos de mujeres de la zona. 

Jacarandá se ha convertido en un foco de progreso para La Aurora y los alrededores. Esta zona estuvo antaño dedicada a la producción de arroz, por lo que no contaba con agua potable, sino tan solo con canales de riego. Con el paso de los años se fue poblando y era cada vez más necesario contar con el servicio de agua potable. Ante esta situación Profamilia, el ente promotor de Jacarandá asumió el reto de conseguir los fondos para la instalación de dicho servicio. Se consiguió la ayuda de una fundación europea y Municipio de Daule y la empresa local de agua potable asumieron el rol de contrapartida del proyecto. De este modo hoy la Aurora cuenta con agua potable. Con ello, Jacarandá se ha ganado aún más el afecto de la gente del sector.