
“Necesitaba un entrenamiento espiritual”
Vicky Balfour tiene 19 años, vive en Don Torcuato (Argentina), y estudia Diseño Industrial en la UBA. Juega al hockey en el Club Pueyrredón. En este testimonio cuenta cómo el hockey la ayudó en su relación con Dios.
2009/12/09
Vicky en pleno partido de hockey
Pero… si vas creciendo en un deporte, te vas entusiasmando más, y así, sin querer, te vas comprometiendo más. Es necesario un mayor esfuerzo para hacer las cosas. Por eso el entrenamiento pasa a ser la clave para los partidos: si no te entrenas, no tienes un buen rendimiento y no mejoras.
Esta experiencia la viví también en mi vida de trato con Dios. Al principio, no se me había ocurrido pensar: “Bueno, puedo aplicar el mismo método para mejorar interiormente”. Pero, personalmente, veo que pasó algo muy parecido. Y que una cosa me ayudó con la otra indirectamente, sin darme cuenta.
Durante uno de los campamentos solidarios, en Salta
En el primer campamento Clara, numeraria del Opus Dei, me invitó ir a Montes Grandes, un centro para chicas en San Isidro. Le dije que no podía porque me quedaba lejos de casa. Me volvió a insistir en el segundo campamento y le dije más o menos lo mismo. Después de un año, Agus, una muy buena amiga del colegio, me sugirió que fuera a “Montes” a ver qué me parecía y, vaya una a saber por qué, pero esa vez accedí.
Vicky con el equipo de chicas que entrena
¿Pero qué pasó? Fui creciendo y me fui dando cuenta de la importancia de la formación cristiana y humana, de lo importante que era para mi vida y lo importante que era ponerlo en práctica. Eso es una de las cosas más grandes que sacaba y saco de “Montes”: poner en práctica, hacer vida, la formación que recibo. Me fui dando cuenta de que no es simplemente teoría, sino que lo que escucho es para tratar de vivirlo.
En conclusión, necesitaba un “entrenamiento espiritual” para la vida interior. Así como en el hockey me fui responsabilizando en hacer a conciencia mi entrenamiento, en comprometerme con mi equipo para que el sábado cada vez juegue mejor, así me pasó en la vida interior, sin darme cuenta, igual que en mi vida con el deporte. En “Montes” descubrí el sacramento de la Confesión, la importancia de hacer un rato de oración todos los días, de ir a Misa, de estudiar más a conciencia... Entendí que estos son los medios para poder vivir la vida cristiana que cada día elijo vivir.
DESTACAMOS
SAN JOSEMARÍA
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2010/09/09

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